Era 1996.

Internet hacía ruidito al conectarse.

Y yo acababa de cobrar mi primer cliente online… de una guía de telos.

Sí, telos. Que quede claro que no nací en Silicon Valley.

Y ese día cometí la locura más grande de mi vida:

Gasté $500 en un banner de 468x60 píxeles.

Quinientos dólares.

Por un rectángulo diminuto.

Por un mes.

Todos me dijeron lo mismo:

—“Estás loco.”

—“Nadie va a pagar eso.”

—“¿Un banner? ¿En Internet? ¿Para qué?”

Perfecto.

Los corderos siempre opinan cuando no entienden.

Resultado del banner: $8.000 en ventas ese mes.

Pero esta historia no es sobre ROI.

Es sobre algo que matamos sin darnos cuenta:

Cuando la publicidad digital costaba dinero de verdad… funcionaba de verdad.

La cuestión es esta: “Cuando pagar duele, vender se vuelve obligatorio. Y ahí es cuando aparecen los lobos.”


La propuesta más honesta que escribí en mi vida

Ese banner decía:

“Sistemas de gestión para talleres de motos: $1.200. 30 días de prueba. Click acá.”

Catorce palabras.

Sin metáforas.

Sin “branding”.

Sin A/B testing.

Fondo amarillo. Letras negras. Borde rojo de 2 píxeles.

Lo hice en Paint Shop Pro en 45 minutos mientras tomaba café instantáneo.

Y funcionó como una bestia furiosa.

¿Por qué?

Porque no podía permitirme mentir.

Cada click me costaba plata real.

Hoy tiras $50 en Meta Ads, te llegan 2.000 “impresiones”, cero ventas…

y te convences de que estás “construyendo brand awareness”.

Hermoso eufemismo para decir:

“Acabo de quemar plata.”


Cuando la publicidad dolía… funcionaba

En 1996, la publicidad era así:

  • Comprabas espacio en un sitio con tráfico real
  • Pagabas por mes, no por click
  • Tu banner estaba ahí, a la vista de todos
  • No había algoritmos, ni píxeles, ni “segmentación avanzada”

Era simple:

¿Vendiste? → Funciona.

¿No vendiste? → El problema eres tu.

Como debía ser.

1996 vs 2025 (golpe de realidad)

1996:

  • $500 al mes
  • Audiencia 100% interesada
  • Mensaje claro
  • Venta directa
  • Métricas: ventas
  • Resultado: ganabas o desaparecías

2025:

  • $500 repartidos en 6 plataformas
  • “Intereses similares” según un ente abstracto llamado algoritmo
  • 15 variaciones de anuncio
  • Métricas que no pagan facturas
  • Dashboards que parecen un cuadro de Picasso

El secreto de aquel banner no era magia: era InfoWeb

No puse el banner en cualquier lado.

Lo puse en el único directorio argentino de tecnología que existía.

Si estabas en InfoWeb en 1996, estabas ahí para comprar soluciones tecnológicas, no para ver memes.

Era segmentación orgánica.

Sin cookies.

Sin IA.

Sin nada.

Audiencia autoseleccionada = ventas.

Hoy tenés millones de sitios donde anunciarte.

¿Resultado?

Parálisis por análisis.


Las tres lecciones que ese banner me clavó en el lomo

1. El precio alto te obliga a ser claro

La creatividad es hermosa… cuando no sos el que paga la factura.

Si cada palabra cuesta dinero, te vuelves honesto rápido.

2. Menos lugares = más foco

En el 96 tenía 3 opciones.

Hoy tenés 300.

Y cuanto más elegís, menos vendés.

3. Menos tráfico, más calidad

1.000 personas en InfoWeb valían más que 100.000 en Facebook.

¿Por qué?

Intención de compra.


La publicidad digital hoy está rota (y te cuento por qué)

No por las plataformas.

Por ti.

Porque creíste el cuento de que la publicidad tenía que ser “barata y escalable”.

Y terminaste haciendo publicidad barata que no escala nada.

Errores clásicos:

Error 1: Confundir impresiones con impacto

100.000 personas te vieron.

¿Y?

Si nadie compra, eso no es marketing.

Es teatro.

Error 2: Segmentar tanto que terminas hablándole a nadie

“A hombres, 25-34, interesados en marketing, que vieron mi video de 7 segundos…”

En 1996 mi segmentación era:

“Personas que necesiten esto.”

Y punto.

Error 3: Optimizar para métricas que no pagan facturas

CTR, CPM, CPC, ROAS…

¿Sabes qué métrica usaba yo?

Ventas.


Cómo hacer publicidad como si fuera 1996 (y ganar en 2025)

1. Paga por posición, no por algoritmos

Newsletters, foros, comunidades.

Lugares donde la gente está porque quiere.

2. Escribe como si cada palabra costara $50

Porque si lo hicieras, tu copy sería mucho mejor.

3. Si no genera ventas, no sirve

“Brand awareness” es lo que te dicen cuando el anuncio no vendió.

4. Un lugar. Una inversión. Un mensaje.

No 20 campañas dispersas.

Eso es de corderos confundidos.


Lo que realmente aprendí de ese banner de $500

No aprendí a hacer banners.

Aprendí a vender.

Aprendí que:

  • La publicidad cara te obliga a ser bueno
  • La segmentación real viene del contexto, no del algoritmo
  • Un mensaje claro mata a 100 variaciones A/B
  • Las métricas importantes son las que pagan facturas

30 años después, sigo aplicando esos principios.

Y siguen funcionando…

porque hoy casi nadie los aplica.


¿Qué haces ahora?

Opción Cordero:

Seguir tirando $50 aquí y allá, acumulando impresiones y decepciones.

Opción Lobo:

Un lugar.

Un mensaje.

Una inversión real.

Ventas o nada.

Yo ya elegí.

Y sigo ganando dinero mientras otros coleccionan “alcances”.


PD: Ese banner de $500 fue la mejor inversión de mi carrera.

No por lo que gané.

Por lo que me obligó a aprender.