Su activo más rentable no fue una inversión inmobiliaria. Fue un libro. Y detrás del libro, una maquinaria de cursos, seminarios y franquicias construida sobre una sola idea aspiracional. Esto es lo que queda cuando sacás el humo.
La ingeniería exacta del relato aspiracional: cómo Kiyosaki construyó un imperio vendiendo una historia, y cómo usar esa misma estructura con sustancia real debajo.